Este último tiempo me he estado cuestionado por qué no me han resultado las cosas en el amor. No sabía si era mala suerte, si es que estaba haciendo las cosas mal, si estaba "malo el mercado" o si quizás había algo en mí. Pero luego, reconocí un patrón: me estaba sintiendo atraído, una y otra vez, por personas emocionalmente no disponibles.
Hablo de ese patrón que empieza a aparecer cuando miras hacia atrás y te das cuenta de que varias historias tienen algo en común. Personas intensas al principio, mucho love bombing, pero que después se enfrían. Personas que dicen que les gustas, pero no quieren nada serio o que prefieren ir "lento". Personas que están “confundidas”, “en proceso”, “no listas”, o derechamente ausentes cuando más las necesitas.
Pensaba que no he podido encontrar a “la persona correcta”, pero hoy me doy cuenta de que las preguntas que debía hacerme eran distintas. ¿Por qué yo estaba conectando con personas que no podían (o no querían) conectar conmigo de verdad?
¿Quiénes son las personas emocionalmente no disponibles (desde ahora: "personas END")?
Cuando hablo de personas END, me refiero a personas que, por distintas razones, no están abiertas a construir un vínculo emocional profundo y sostenido. A veces lo dicen explícitamente, pero otras veces no. Se nota en la inconsistencia, en la ambigüedad, en la dificultad para sostener conversaciones incómodas y en la evasión cuando aparece la intimidad real.
Y algo que he aprendido (a veces a la mala) es que no siempre es tan evidente al principio. De hecho, muchas veces las personas END son muy encantadoras en la etapa inicial. Hay química, conexión e intensidad, pero después, cuando el vínculo empieza a profundizarse, aparece el límite.
- “Hasta aquí llego”.
- "Esto es todo lo que puedo darte”.
- "Siento que estamos avanzando muy rápido, pongámosle freno".
Y ahí es donde empieza a doler.
Ahora, la pregunta que más me ha servido hacerme no es por qué ellos son así, es por qué a mí me atraen.
Porque, además, me he dado cuenta que quienes sí se muestran 100% disponibles conmigo han generado en mí cierto especie de rechazo, pasando a ocupar ahora yo ese lugar que varias veces me hizo daño.
Y haciendo ese autoanálisis, y ayudándome mucho de la terapia con mi psicóloga, es que hicimos el link con que muchas personas LGBTIQ+ crecimos sintiendo que el amor no era completamente seguro para nosotros. Que había algo en quienes éramos que podía ser rechazado, ocultado o minimizado.
Muchos aprendimos a leer señales, a adaptarnos, a no incomodar demasiado, a no pedir mucho. Aprendimos, sin darnos cuenta, a vincularnos desde un lugar donde el amor venía con condiciones.
Entonces, cuando aparece alguien emocionalmente no disponible, algo dentro nuestro lo reconoce como “familiar”.
Y eso, para tu sistema nervioso, es un alivio. A tu sistema nervioso no le importa que estés bien, le importa que estés vivo. Y reconoce lo "familiar" como algo que te protegerá de daños.
El problema con eso es que por muy familiar que sea, eso no lo vuelve necesariamente sano y terapéutico. A veces, incurrir en relaciones sanas y disponibles puede poner en alerta a nuestro sistema nervioso, provocando que inconscientemente nos autosaboteemos y caigamos en el mismo patrón tóxico.
Y por ello, a veces confundimos intensidad con conexión.
La incertidumbre y la intermitencia enganchan. El no saber bien qué está pasando puede generar una activación emocional muy alta, un pick de dopamina que muchas veces interpretamos como “me gusta mucho”.
Pero no siempre es amor, a veces es ansiedad. Es esa herida antigua (y familiar) que se activa.
Creo que es importante dejar claro que no todas las personas emocionalmente no disponibles lo son por maldad o desinterés. Algunas, de hecho, son súper honestas. Dicen desde el principio que no están buscando una relación, o que no están en un momento para algo profundo.
Y ahí, la responsabilidad también es nuestra de poder tomar un paso al costado si lo que estamos buscando es otra cosa. Porque si alguien me dice “no estoy disponible” y yo igual me quedo esperando a que cambie, no es que la otra persona me esté engañando, sino que soy yo el que está negociando con su propia necesidad.
Pero también hay otras personas END que sí tienen heridas y que conscientemente SÍ desean una relación pero que en el fondo no tienen las herramientas para hacerlo. Personas que quieren vincularse, pero no saben cómo. Personas que se acercan y se alejan, que abren y cierran, y que sienten pero se asustan cuando la cosa se vuelve real.
Y ahí el vínculo se vuelve aún más enredado. Porque hay momentos de conexión que alimentan la esperanza, y momentos de distancia que generan dolor. Como estar constantemente tratando de alcanzar algo que nunca termina de estar disponible.
Así que, recuerda: si es una persona "END", hay que ponerle END (fin).
Con mucho dolor y con lo difícil que es, pero lo hacemos porque necesitamos cultivar el autocuidado para poder conectar con ese lugar adulto que sabe elegir, y no con la herida de nuestro pasado que no puede elegir sabiamente.
Porque quedarse en un vínculo donde la otra persona no puede encontrarse contigo emocionalmente tiene un costo. Un costo en tu autoestima, en tu energía y en tu capacidad de confiar.
Elegir a alguien que sí está disponible emocionalmente no siempre se siente tan “intenso” al principio. Y eso puede confundir, porque estamos tan acostumbrados a la montaña rusa emocional, que cuando aparece alguien que es claro, presente, coherente y disponible puede sentirse incluso un poco “plano”.
Pero no es plano, es estable. Y eso, cuando no estamos acostumbrados, también hay que aprender a tolerarlo.
Porque el amor sano no siempre se siente como fuego artificial. A veces se siente como tranquilidad, como certeza y como descanso. Y eso, para muchos de nosotros, es un aprendizaje completamente nuevo.
Si hoy te das cuenta de que este patrón también aparece en tu vida, no es para que te juzgues. Es para que empieces a mirarte con más profundidad y poder ser consciente de empezar a hacer un cambio.
Preguntarte qué parte tuya se activa ahí, qué necesidad estás intentando cubrir, qué historia estás repitiendo sin darte cuenta. Y desde ese lugar, empezar a elegir distinto. De nuevo: desde un lugar adulto y consciente, no desde tu herida.
Te dejo algunas preguntas incómodas pero tremendamente efectivas que te podrán ayudar:
- ¿Esta persona está realmente disponible para lo que yo quiero construir?
- ¿Lo que siento es calma o es ansiedad?
- ¿Estoy siendo elegido o estoy intentando ser elegido?
Son preguntas simples, pero que cambian todo.
Porque al final, más allá de preguntarnos por qué los otros son como son, la verdadera transformación empieza cuando nos hacemos responsables de quiénes somos nosotros y cómo nos estamos vinculando.
Crecemos como personas cuando empezamos a creer, de verdad, que merecemos un amor que no haya que perseguir, ni convencer, ni sostener solos.
Un amor que esté, de manera presente, disponible, tranquila y real.
Espero que a todxs nos encuentre ese tipo de amor ❤️
Conéctate a nuestra Comunidad y sigue recibiendo contenido de valor!
Únete a mi lista de suscriptores para que puedas recibir avisos de cuando publique nueva información sobre mi blog, contenidos, talleres y cursos!
No te preocupes, tu información está segura conmigo :)
No soporto el SPAM! Así que no te preocupes que no estaré llenándote de mails, solo te enviaré mails que sé que te podrán servir y ayudar :)